««La energía es la única moneda de cambio universal: sin transformación de energía no hay nada —nada de nada; niet—». De esa manera comienza el libro Energía y civilización: Una historia, del magnífico científico Vaclav Smil. Verdad de Dios.»
Energía e Historia
La energía, para algunas personas, suele ser un concepto huidizo; alguna vez leí que no tiene significado hasta que entrega su propósito final: iluminar una habitación, calentar un hogar, etc. No estoy de acuerdo con ello: energía es energía.
De la mano de la energía viaja la historia de cómo aprendimos a transformarla. Ha sido un largo, maravilloso y mágico proceso, en donde progresamos enormemente.
Y cuando estábamos anestesiados ante el júbilo del progreso, la vida nos recordó que existía un precio y debíamos pagarlo.
Ningún desayuno es gratis.
Nada lo es…
Cito otra vez a Vaclav:
Desde una perspectiva biofísica básica, tanto la evolución humana prehistórica como el curso de la historia pueden pensarse como la búsqueda por controlar mayores reservas y flujos de formas de energía cada vez más concentradas y versátiles, y por convertirlas en calor, luz y movimiento de manera más asequible, eficiente y menos costosa.
En apenas un siglo, la población mundial pasó de 2.000 millones a más de 8.000 millones. Mientras tanto, el consumo diario de petróleo escaló de 6 millones a más de 12 millones de toneladas.
Vemos un crecimiento exponencial, enfrentándonos a una transición energética que ha sido secuestrada por la banalidad de reducir todo a paneles solares y carros eléctricos, olvidando al componente más esencial, que siempre está ahí, mirándonos de reojo: la eficiencia energética.
Nuestra Matriz energética
La matriz energética de ciertos países, como Colombia, se describe como limpia debido a su dependencia de la energía hidroeléctrica. Pero debemos recordar que esta afirmación no refleja todo el panorama.
Vamos con una clase básica de electricidad: debemos dividir las fuentes de energía en primarias y secundarias.
Las primarias: son aquellas que se encuentran en la naturaleza sin transformación: el sol, el viento, el petróleo, el gas natural.
Las secundarias: también llamadas vectores energéticos, como la electricidad, transportan y almacenan energía para ser transformadas en luz, calor o movimiento.
En este sentido, nuestra matriz energética primaria depende en gran medida de los combustibles fósiles, mientras que la secundaria se apoya en fuentes hídricas.
Puro Farmeo de Aura
Y es que hablar de eficiencia no es solo cambiar bombillas o apagar el computador antes de salir de la oficina. Es una filosofía, una cultura que debe permear cada rincón de la sociedad.
A las nuevas generaciones les digo: sigan farmeando aura, pero con la energía, y no la vean solo como un recurso técnico, sino como un regalo que debemos cuidar.
¿Qué es la eficiencia energética? hacer más con menos
Edición Digital #005
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